María José Prieto

“El cuerpo físico no sólo es el templo del alma, si no el medio para embarcarnos en el viaje interior hacia el núcleo, hacia lo más profundo del ser”. Ésta es una cita que le robé a mi maestro de yoga Iyengar. La elegí porque me parece que un hombre tan sabio, que hoy tiene 93 años y que sigue aportando lucidez a quienes quieran escucharlo, tiene mucho en común con la autora de Mi cuerpo es un regalo y Agua fresca en los espejos.

El tema del cuerpo es como la puerta a todos los misterios. En nuestro cuerpo está contenido el universo y tanto Iyengar como Vinka se han dado el trabajo de sistematizar y mirar seriamente los “detalles” que la mayoría solemos pasar por alto, sobre todo y paradójicamente: nosotros los padres y madres.

Leyendo Mi cuerpo es un regalo, lo primero que salta a la vista es cómo varias veces al día en el trato con nuestros hijos perdemos, por ignorancia, la posibilidad de trabajar con ellos un concepto tan importante como es el Respeto.

Vinka nos describe en su texto situaciones que de tan cotidianas creemos que son banales y nos enseña que una manera de vestirlos en la mañana o de saludar a los abuelos en la tarde puede determinar conductas que van a hacer la diferencia, o podrían hacerla el día de mañana, en el carácter, la identidad y la seguridad de nuestros hijos.

Personalmente considero como un acierto el hecho de que Vinka instale el Consentimiento como el centro de gravedad de las enseñanzas que contiene esta propuesta educativa. Sin desconocer los muchos otros alcances y la utilidad de las diversas consideraciones que nos regala el análisis siempre lúcido y cariñoso de este texto, yo me quedo con el consentimiento (como la madre de todas las batallas).

Consentir o negarse ante un estímulo determinado es un derecho inalienable, especialmente en el caso de los niños. Derecho que está íntimamente ligado a la información y a la educación; no sabemos que algo es valioso e intransable hasta que se nos lo enseña.

Mientras más información tengamos desde lo más temprano posible, mejor sabremos discernir lo que es conveniente de lo que es inadecuado, de manera que yo creo que si leemos atentamente este material y somos capaces de ponerlo en práctica, evitaremos que nuestros hijos, cuando sean adultos jóvenes, recién se den cuenta de que están viviendo un sistema aberrante como le ocurre a los estudiantes y ciudadan@s que se movilizan en Santiago y todo Chile.

Si les enseñamos a nuestos hijos a conocerse y valorarse desde pequeños estoy segura que tendremos en el futuro jóvenes despiertos y preparados para defender tanto su intimidad como su espacio social.

Gracias Vinka por tu generosidad y por esa capacidad tan tuya de hacer FÁCIL LO DIFÍCIL.

María José Prieto
Mamá, Maestra Iyengar, Actriz, Sobreviviente ASI

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